Crónicas veraniegas de Villatoday – Relatos de una becaria

Crónicas veraniegas de Villatoday – Relatos de una becaria

Dicen las malas lenguas que en Sindical Today explotamos a nuestra becaria. Nada mejor para desmentir tan malintencionada afirmación que anunciar que la becaria está de vacaciones. Podemos incluso afirmar que son vacaciones pagadas, ya que le pagamos exactamente lo mismo durante su periodo de descanso que el resto del año, es decir nada. Como muestra, vamos a ir publicando los relatos que nos manda desde la localidad donde está veraneando, Villatoday, idílico pueblo costero fronterizo entre Navarra y Extremadura. Ignoramos si las narraciones que nos envía relatan hechos verídicos acaecidos en la localidad, o son pura invención, pero como es nuestra costumbre no comprobar las fuentes, los publicamos igualmente.

 

Tiempos modernos

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Hasta la llegada del forastero, Villatoday parecía haberse mantenido al margen del progreso. El pueblo dependía enteramente de la agricultura. La mitad de las tierras eran del alcalde, principal terrateniente del pueblo, que como era un hombre chapado a la antigua bajaba en un carromato a la plaza del pueblo, donde esperaban los mozos que, también chapados a la antigua, esperaban su turno para ganarse la oportunidad de un jornal mísero. Como se había hecho toda la vida.

Pero el hombre que iba a cambiarlo todo ya estaba allí, e inmediatamente después de llegar al pueblo exigió hablar con el alcalde. Se presentó como Mr. T. Rex, importante empresaurio yanqui. Nada más entrar al ayuntamiento, el excelentísimo alcalde de la localidad percibió en aquel extranjero (de Ohio, seguramente, por el acento) un agradable olor a billetes de curso legal, y le hizo entrar en su despacho. Se encerraron durante horas.

De pronto todo cambió en la apacible villa. Las tierras del alcalde dejaron de ser tierras de labor y pasaron a albergar la fábrica de la T. Rex Corporation, que a partir de entonces sería el motor económico del pueblo. En pocos meses la empresa se convirtió en la principal productora de cosas (así, en general) de la región.

Todo el mundo comenta desde entonces cuánto ha cambiado la vida en el pueblo.
– Antes, – dice don Matías, – no había más remedio que esperar en la plaza del pueblo para que el alcalde te contratara durante un día por cuatro míseras perras.
– Ahora nos hacen contratos por horas, – compara don Genaro, – y no nos pagan nada porque somos becarios.
– Y no hay que ir a la plaza del pueblo, – añade doña Herminia, – se puede mandar el currículum por Internet.
– Además, la T. Rex Corporation, – aporta don Felisberto, – acaba de aprobar el derecho a la desconexión. ¿Sabéis qué es eso? Que cuando terminas tu jornada de trabajo, y tus horas extras, y la media hora de más de rigor para hacer la pelota al jefe, no tienes que atender a nada del trabajo. No como antes, que cuando terminabas de trabajar te ibas a casa y ya no trabajabas más, pero no porque fuera un derecho ni nada, sino porque era así y punto.
¡Cómo ha cambiado todo! – asienten todos al unísono.

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