Pijo de La Moraleja crea KuntaKinte, la primera aplicación de alquiler de esclavos

Pijo de La Moraleja crea KuntaKinte, la primera aplicación de alquiler de esclavos

Todo comenzó cuando el joven emprendedor hecho a sí mismo con el dinero de sus papis Borja Pérez vio un mensaje inquietante de su hermano Pelayo en el grupo de Whatsapp de la familia: “Cuqui, ¿puedes reprender con gesto severo a la chacha por mí? No voy a tener tiempo”.
En ese momento algo hizo “o sea” en su cabeza. Si en su familia de clase media alta “pero alta que te cagas”, como le gusta puntualizar, la falta de tiempo era un problema, más lo sería en las casas de clase media baja. Pensó en todos esos pringados que se pasan el día metidos en oficinas espantosas y atareados con sus curros de mierda, sin poder ir al club de campo en su CLK descapotable. Con una llamada a papá consiguió una financiación de cuatrocientosmillones y puso manos a la obra (no sus propias manos, sino otras).
Así fue como nació KuntaKinte, la primera y de momento única aplicación disponible para IPhone y Android deeconomía colaborativa dealquiler de esclavos. Por una económica tarifa, que varía según la edad y estado de salud del esclavo, aquellos que viven explotados, o mejor dicho, que se pasan todo el día remando para forjarse con ilusión una sólida y exitosa carrera profesional de mierda, pueden tener a alguien a quien encargar cualquier tarea extra-laboral para la cual no tengan tiempo debido a la lamentable circunstancia de que los días sólo tienen 24 horas. “Si no te da tiempo para hacer la compra, un arreglo en casa, un trámite, o romperle las piernas a alguien, el esclavo lo haría por ti”, explica el fundador. “Si no tienes tiempo para llevar a los niños al colegio te damos dos opciones: puede llevarles el esclavo, pero también, y esta es una posibilidad que interesará a muchos padres, puedes hacer que tus niños colaboren en esta aplicación de economía colaborativa siendo los esclavos de otros usuarios: así nunca más tendrías que preocuparte de llevarles a ningún lado y además te sacarías un dinero”.
Hay otros servicios interesantes y novedosos. Uno de ellos puede ser la solución ideal para todas esas parejas que se resienten porque no tienen tiempo para practicar el sexo, con todo lo que conlleva de alejamiento y pérdida de la pasión. Ahora, a través de la aplicación, pueden encargar a sus respectivos esclavos que copulen por ellos, y recibirán en sus teléfonos una notificación diciéndoles qué tal ha estado.
Esto no es todo. El alquiler de esclavos puede suponer un apoyo psicológico para todos aquellos que se creían clase media y se acabaron dando cuenta de que nunca habían pasado de clase obrera que llegaba a fin de mes. Según un estudio de la Universidad de Administración y Dirección de Empresas de Wisconsin, tener alguien a quien mandar y un cuello que pisar puede reducir la sensación de estar explotado entre un 35 y un 80%. Otro estudio de la Universidad Autónoma de Missouri demuestra que la gente no necesita ser libre ni feliz, sino que le basta con no ser la última mierda.
Algunos han comparado este servicio con el de los “Ambrosios”, que alquila mayordomos. El CEO de KuntaKinte Corp nos explica las diferencias: “Más o menos competimos por el mismo nicho de mercado. La diferencia está en que si bien nosotros somos claros y realistas llamando ‘esclavos’ a nuestros colaboradores que se venden como mano de obra barata por cuatro perras, ellos dan vueltas al léxico y lo disfrazan como de economía colaborativa guay y progre. Nosotros pensamos en nuestros usuarios de clase media obrera de derechas de toda la vida, mientras los de ‘Ambrosio’ van a más a los progres que intentan disimular su falta de escrúpulos”.
Preguntado por la legalidad del negocio, el fundador nos ha remitido a sus servicios jurídicos, un despacho de abogados situado en un barco en aguas internacionales, los cuales han respondido a nuestras preguntas con una sonora pedorreta.

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