Sorpresa en Telefónica: los subcontratados que lo hacían todo también combaten a WannaCry

Sorpresa en Telefónica: los subcontratados que lo hacían todo también combaten a WannaCry

El ataque del virus WannaCry que infectó el viernes pasado decenas de ordenadores de la sede central de Telefónica, conocida como Sector C o como “las oficinas esas en las que tienes que aparcar en un cochambroso descampado”, ha provocado una sorpresa sin parangón en los altos directivos de la teleco. Lejos del hecho de que tuviera el windows pirata hasta César Alierta, los directivos han hecho pública su perplejidad al ver que eran subcontratados los que han tenido que arreglar el enorme desaguisado.

La dirección de la empresa declara que “íbamos a hacerlo nosotros mismos pero luego hemos pensado que pringuen los subcos, que para eso están”. Por otra parte han remarcado que “lo cierto es que ya no queda un informático con nómina en Telefónica. El que tiene más conocimientos de informática es el sobrino de un directivo, que sabe piratear el Plus”. La operativa seguida por Telefónica en casos de crisis como este se conoce en el argot informático como “Brown dispatching” que han sumado al tradicional “latigazo y racaneo hasta el final”.

Portátil de un comercial infectado que le ha impedido seguir jugando al buscaminas

El trabajo al final ha salido gracias a esa raza de humanos conocidos como “los subcontratados”, “los impropios” o “la chusma esa”. “Son unos parias, pero hacen el trabajo a cambio de cacahuetes”, han declarado entre risitas e ingesta de chupitos un grupo de gerentes muy trajeados.

Por un momento los liberados de CCOO pensaron que tendrían que ir a trabajar para limpiar el virus

Los sindicatos insisten en que comerse todos los marrones no es una dieta equilibrada: “Nosotros somos más de marisco”, han afirmado desde CSIF. El mayor momento de pánico se vivió cuando corrió el rumor, el mismo viernes, de que podrían llamar a los liberados sindicales para que apechugaran e instalaran los antivirus ellos. Esta idea se descartó cuando uno de estos liberados reconoció que la última vez que encendió el ordenador del trabajo el sistema operativo era MS-DOS 6.1.

El número total de horas extras contabilizadas para atajar la crisis ha ascendido a 0. “Si cuela, cuela”, informan fuentes de la de la dirección. Aunque la empresa ha llegado a valorar seriamente pagar las horas extra “como si les obligara la ley”, al final se ha optado por pagar el sobreesfuerzo con salario emocional, consistente en tres palmadas en la espalda por cada hora trabajada.

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *