¿Y si el salario no fuera lo más importante?

¿Y si el salario no fuera lo más importante?

Un reciente estudio sobre satisfacción laboral realizado por Profit, Research & Sinergies desvela que el salario es de los factores que menos valoran los profesionales por detrás de la mesa de ping-pong, la oficina con ventanas y que el empresario no vaya en traje. Los datos del estudio revelan que de los 6 consultados, todos ellos altos directivos de la propia PR&S, el hecho de cobrar sueldos por encima de 250.000€ no era determinante para seguir en sus puestos de trabajo para 5 de ellos.

¿A quién no le gustaría trabajar aquí aunque le pagaran una miseria?

En esta época en el que el compromiso de los trabajadores por su puesto está en mínimos históricos, lo más importante es el salario emocional. Según otro estudio de Gallup el 42% de los encuestados pagan su hipoteca con sonrisas y abrazos, el 25% afirman no tener problemas en comprar alimentos con buenos sentimientos y un altísimo porcentaje valora muy positivamente que tengan la libertad de aplaudir al amo cuando da un discurso en la oficina.

El 79% de los encuestados por otra encuesta encargada por la patronal, y por ello nada manipulada, afirman que prefieren una congelación salarial ad eternun si a cambio les tiran cacahuetes o cápsulas de Café. Incluso el 36% de los encuestados olvidarían que tienen familia si decoran la oficina con sofás cómodos, globos y un tobogán con el que puedan llegar más deprisa a las reuniones con la alta dirección

Grupo de viviendas de empleados de una empresa con salario emocional

Se sabe que el salario emocional funciona y sirve para motivar a los trabajadores; como es el caso de M.C.J, consultor de una empresa líder en su sector de vendemotismo y mercachiflería, que tras cambiar el 60% de su salario dinerario por otro emocional ahora pasa más horas en el trabajo. “Me ha ayudado mucho vivir en un coche en el parking de la empresa, algo que es un beneficio social enorme. Además así me he podido librar de la hipoteca, de mi colección de vinilos, de la guitarra, de mi novia…”

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